
La egiptología es el estudio de la historia, idioma, religión y arte del Egipto Antiguo. ¡Conviértase en egiptólogo! Infórmese acerca de los períodos y las dinastías en la historia del Egipto Antiguo a través del cronograma interactivo.. Lea acerca de cómo vivían los egipcios antiguos en las hojas informativas.



El Museo Egipcio Rosacruz cuenta con muchos ejemplares de imágenes de gatos desde el Egipto Antiguo, de varios materiales desde el bronce hasta la madera ¡inclusive las momias!
Los gatos eran domesticados por primera vez en el Egipto Antiguo. Esto significa que todos los gatos eran salvajes hasta que los egipcios empezaban a compartir sus casas con ellos. ¡Esto pasó más de 6000 años atrás! Todos los gatos que hoy tenemos son descendientes de los gatos salvajes egipcios.
Los egipcios amaban a sus gatos y los consideraban como protectores de la casa. La mayoría de los gatos no llevaban nombres: sencillamente se llamaban “Ta-Mieuw,” o sea “El Maullador,” por respeto a su privacidad. Los egipcios creían que los nombres eran mágicos. Los gatos eran mimados de tal grado que algunos hasta llevaban joyería, tal como aretes.
Después de la muerte, los convertían en momias y les daban un entierro decoroso. Un príncipe del Egipto, concretamente Tutmose, mandó que su gatita, “Ta-Miewet,” fuera enterrada con él en su propio pequeño ataúd de piedra.
El gato en el Egipto vivía bien, aun cuando la religión estatal se convirtió en cristianismo y más tarde en islamismo. Según la leyenda, el Profeta Mahoma tanto amaba a los gatos que prefería cortar la manga de su abrigo a despertar al gato que había caído dormido por encima. Otra leyenda sostiene que los gatos egipcios llevan rayas porque son las mismas manchas que dejó el Profeta al acariciar sus antepasados. Hoy por hoy los gatos reciben un mejor trato en el Egipto que en muchos otros lados del Oriente Próximo y Medio. Pero si usted anda de viaje y decide llevar a un gatito a la casa ¡procure que sea domesticado en vez de uno de los parientes salvajes del desierto!


Muy poca gente del Egipto Antiguo sabía leer o escribir, quizás tan poca como el 2%. Las personas que sabían hacerlo se llamaban escribanos, pronunciado como “sech” en el idioma del Egipto Antiguo. Los escribanos aprendían la destreza de escribir en las escuelas del Egipto, que se llamaban las “Casas de Vida,” o “Per Ankh.” Sólo los muchachos asistían a esas escuelas, hasta donde sepamos, aunque unas cuantas mujeres eran conocidas como escribanas y sabemos que algunas sabían leer y escribir. Era una destreza muy difícil de aprender, en vista de que el idioma egipcio escrito constaba de más de 500 signos jeroglíficos.
La primera clase de escritura que aprendía era la que hoy se llama “hierático.” Ésta era la versión imprenta de los jeroglíficos, la que se utilizaba para los asuntos cotidianos, tal como escribir cartas a los amigos familiares o mantener los historiales en las tiendas. Eventualmente se convirtió en “demótico,” que es casi como la taquigrafía. Aquellos estudiantes que llegaron a dominar esta clase de escritura eran permitidos a aprender los jeroglíficos, que se utilizaban para los trabajos sagrados y reales en los templos y el palacio.

Los escribanos escribían sobre muchos tipos de materiales distintos. Uno de ellos era el papiro. El papiro era como papel, pero era muy caro. Si un escribano tomaba apuntes para una carta, a menudo escribía sobre pedazos de cerámica partida o sobre piedra para ahorrar el papiro valioso y luego transferir la información cuidadosamente al papiro para el “envío.” Las estatuas y los templos tenían los jeroglíficos tallados en la piedra, en vista de que ésos eran los documentos sagrados y reales.
Después de que los soberanos macedonios, llamados los tolemeos, usurparan el control del Egipto en 332 AC, cada vez más del idioma egipcio se escribía con las letras griegas. Para más o menos 1600 años atrás, nadie ya aprendía a leer los jeroglíficos, ni siquiera el hierático ni el demótico, así nadie ya podía leer ningún rollo ni las paredes de los templos ni las estatuas. Durante 1600 años, la gente no podía hacer otra cosa sino inventar cuentos basados en los pequeños animales mostrados en los jeroglíficos. El Egipto se convirtió en un gran misterio.
¿Cómo eventualmente logramos aprender a descifrar el idioma egipcio? ¡Lea acerca de Rosetta para averiguar!
Rosetta no era una persona ¡sino el nombre de un pueblo del Egipto Antiguo! Una piedra que fue descubierta ahí por casualidad era la clave ¡que permitió que los investigadores modernos entendieran las escrituras del Egipto Antiguo!
Napoleón llegó al Egipto en 1798. Uno de sus soldados encontró un trozo de piedra cerca del pueblo Rosetta por casualidad. Esta piedra llegó a conocerse como la Piedra de Rosetta. La misma había sido levantada en 196 AC para conmemorar el noveno año del reinado del faraón Tolomeo V (Epifanías). La piedra describía algunos de los honores conferidos al rey. También enumeraba todos los beneficios que Tolomeo había traído a su gente.

Esta piedra se volvió muy famosa porque nos ayudó a descifrar el idioma egipcio escrito que desde tanto tiempo atrás se había dejado de utilizar. La Piedra de Rosetta tenía una inscripción escrita tres veces: una vez en jeroglíficos (la caligrafía utilizada para los propósitos reales y sagrados), una vez en demótico (la caligrafía natal utilizada para los propósitos cotidianos) y una vez en griego (el idioma de la administración). La gente todavía sabía leer el griego y parecía que las 3 inscripciones decían la misma cosa. Los británicos ganaron la guerra contra Napoleón y reclamaron la Piedra de Rosetta como forma de pago en el tratado de paz. Los franceses le sacaron copias antes de enviarla a Inglaterra y así comenzó la carrera a ver quién sería el primero en descifrar el egipcio.
El premio se concedió a una persona poco probable: un joven que se llamaba Jean François Champollion. A una tierna edad, demostraba el don de lenguaje y estudiaba el hebreo, el sirio, el etíope y el árabe. Luego se adelantó al persa, el sánscrito y, de mayor importancia, el copto, el idioma hablado del Egipto Antiguo, que todavía se utiliza en la Iglesia Copta Egipcia. A la edad de sólo 17 años, empezó a presentar sus obras científicas y comenzó a trabajar en la Piedra de Rosetta a la edad de 18. Cuando tenía 32, dio la prueba de haber descifrado el código. Los jeroglíficos no conformaban un lenguaje de imágenes, en donde la imagen de un pájaro significa “pájaro,” sino un idioma alfabético, en donde los signos significan los sonidos, igual que en el español de hoy, pero con muchos signos demás.

Así es cómo Jean François resolvió el asunto. Miraba los cartuchos, los anillos que se ven aquí. Pensaba que debía de haber una razón porqué las cifras eran rodeadas; decidió que debía de ser el nombre del rey de esa época, Tolomeo, el cual estaba escrito a los mismos intervalos en el texto griego. Mientras trabajaba por los nombres reales, empezaba a darse cuenta de que unas de las palabras que leía eran en copto. Cada vez más de las palabras se pusieron claras y por fin, reveló el secreto al mundo: los jeroglíficos eran la forma escrita del idioma copto y se escribía alfabéticamente, por lo tanto se podía pronunciar fonéticamente.
Esto abrió la puerta para que los demás egiptólogos empezaran su trabajo y hoy ya conocemos casi todos los signos y podemos leer cualquier documento del Egipto Antiguo.

¿Quiere averiguar cómo se momificaba un cadáver? ¡Siga leyendo!
Ésta es la momia que nos llegó en la caja de Usermontu; es una verdadera momia egipcia.
- Primero, el cadáver fue llevado a un lugar que se llamaba el “Ibu,” que significa “la carpa de purificación,” donde lo limpiaron.
- Luego se hicieron una serie de hechizos para purificar el alma o “Ka.”
- Luego transfirieron el cadáver al lugar que se llamaba la PER NEFER o “Casa Buena,” donde fue presentado a un Sumo Sacerdote, conocido como el “Controlador de Misterios.” Era un representante del dios con cabeza de chacal, Anubis, el dios del embalsamar. El Controlador de Misterios empleaba el personal bajo su autoridad para llevar a cabo el proceso de momificación.
- El primer paso era remover el agua del cuerpo. ¿Sabía que el cuerpo humano consta de aproximadamente un 75% de agua? Si el cuerpo va a preservarse, hay que quitarle la humedad. Si no, crecerán las bacterias, conduciendo a la descomposición.
- Los sacerdotes de momificación empezaron por introducir una varilla metálica por las ventanas de la nariz ¡para revolver, licuar y remover los sesos! Los egipcios creían que el cerebro no sirviera de nada en el más allá.
- Los momificadores luego hicieron una incisión en el lado izquierdo del abdomen. Removieron el estomago, los pulmones, el hígado y los intestinos. El corazón se quedó dentro del pecho, donde se queda hoy en este caballero. El cadáver luego tenía un gran hueco en la región abdominal.
- Los órganos y el hueco abdominal fueron limpiados con vino de palma para la desinfección.
- Luego los órganos y el cuerpo fueron cubiertos de un material que se llamaba “natrón” y dejados a secarse durante 40 días. El natrón cuenta con la misma composición química que la sal y el bicarbonato de soda. Es extremadamente absorbente y participaba en remover el agua de los órganos y el cuerpo.
- Al final del período de secarse durante 40 días, los órganos fueron removidos del natrón, limpiados, envueltos en lino y colocados en los que se llaman tarros canópicos.
- También limpiaron el exterior del cuerpo. Los momificadores luego ungieron la piel con perfumes y aceites para hacerla un poco más flexible. Luego pasaban unos 15 días en envolver el cuerpo muy apretadamente en lino. El propósito de la envoltura de una momia es ayudar a que el cuerpo conserve su forma. Mientras lo envolvían, le agregaron varios amuletos, los cuales creían que protegieran el cuerpo y alma en el mundo de las tinieblas.
- Al envolver el cuerpo por completo, fue colocado dentro de un ataúd de madera. La familia luego llevó el cadáver y el ataúd a la tumba.
- En este punto, el cadáver estaba listo para el entierro y el espíritu de la persona estaba listo para empezar su viaje hacia el más allá.




